|
EDITORIAL DEBEMOS
CAMBIAR PARA EL AÑO 2000
Después de más de un año de celebrarse las sesiones
mensuales de la Asociación Mexicana de Urgenciólogos Pediatras, A. C.
(A.M.U.P) en donde se han presentado
temas por demás brillantes, a pesar de lo poco nutrido de la audiencia
y de que estas se han celebrado en diferentes partes de la ciudad, dependiendo
de la disposición de un lugar, en el último año el Laboratorio NOVARTIS
nos ha facilitado un aula y todas las facilidades para que estas se lleven
a cabo; éstas, por si no lo sabían,
se vienen presentando todos los últimos miércoles de cada mes a las 20:00
horas en dicho lugar. Dr. Mario A. Acosta Bastidas |
|
MANEJO
INICIAL DEL QUEMADO EN
UN SERVICIO DE URGENCIAS Este artículo de revisión pretender ser un apoyo para
todo aquel médico que recibe un paciente quemado, la forma de abordarlo
y los criterios a seguir de acuerdo a su valoración inicial. La lesión térmica como las demás formas de traumatismo,
deben valorarse de manera precisa y sistemática. Aunque los avances tecnológicos
cada vez son más sofisticados la incidencia de accidentes en la edad pediátrica
cada vez es mayor. Las muertes por quemaduras constituyen la 3ª causa
de muerte en niños. En los accidentes tal vez el factor más importante
es la prevención y junto con ello la educación, refiriéndose que por cada
defunción hay un número importante de pacientes que requieran internamiento
y de estos una importante cantidad que queda con lesiones permanentes
de por vida; con las lesiones tanto físicas como emocionales. El reporte estadístico de 5 Hospitales Pediátricos
en los EE.UU., para pacientes quemados, es de 13 mil defunciones por año,
con un costo de 7 millones de dólares anuales. Las estadísticas en el Hospital Pediátrico de Tacubaya
en el ciclo 95-95; es de 1228 pacientes menores de 14 años, de los cuales
58.7% requirieron hospitalización y el 41.2% se manejo en forma ambulatoria;
siendo los preescolares los más afectados, el principal lugar del accidente
es el hogar y de este la cocina. En 1998 se reportaron 357 pacientes quemados atendidos,
de estos 353 requirieron internamiento, 150 hombres, 183 mujeres y 4 defunciones. Desde el punto de vista fisiopatológico de la quemadura
el tipo de shock que se presenta en este tipo de pacientes es de tipo
hipovólemico, contribuyendo para que este se presente: A). El incremento
de la permeabilidad capilar (edema intersticial importante), en la que
fuga al espacio intersticial de coloides (proteínas, albúmina, eritrictos),
agua. Esta perdida de la estabilidad
vascular es más notable en las primeras horas, empezándose a reparar,
después de 12 hrs. Y mejorando después de las 18/24 hrs. (con fines prácticos
se puede considerar restaurada a las 24 horas).
Después de esas 24 horas, tanto las proteínas y albúmina del edema
son similares a las del plasma siendo esta la razón principal, de no usar
coloides en las primeras horas, post-quemadura (excepto en el paciente
inestable), esto se fundamenta en que el coloide no es más eficaz que
el cristaloide para restaurar el volumen plasmático; es este periodo el
coloide es más caro, pero no más eficaz que el cristaloide; el coloide
extravasado en el espacio intersticial, obliga oncoticamente a la movilización
del agua, y puede dificultar la reabsorción del edema. B). Aumento
del secuestro de líquidos en las células musculares. El tratamiento inicial del paciente quemado debe comenzar
en el sitio mismo del accidente siendo los paramédicos los primeros en
llegar y por lo general desconocen el manejo, por lo que cuando llegan
a un servicio de urgencias, siempre hay que preguntar manejo realizado,
sitio donde ocurrió el accidente, abierto
o cerrado (probable quemado por inhalación), hora en la que ocurrió
(recadar sí se requiere manejo hídrico, se debe calcular desde el momento
que ocurrió la quemadura); características si con fuego, agua, por electricidad,
pólvora, sustancias químicas, sin olvidad el ABC del paciente traumático,
realizándose una valoración rápida y metódica. Se retira la ropa del paciente y nunca olvidar pesarlo
no importa la extensión de la quemadura, una vez realizado esto se revalora
al paciente, existiendo criterios para manejo ambulatorio y de internamiento,
los de internamiento son: a) Extensión
de la quemadura < de 2 años con más del 10% de extensión quemada. > de 2 años con más del 15% de extensión
quemada. Las quemaduras que no requieren de internamiento,
se desbridan y se aplica silvadene, cubierta con apositos del cuello hacía
abajo, no se aplica en cara, (pigmentan la piel por el nitrato de plata).
Las quemadas de cara se realizan el mismo procedimiento, siendo necesario
tal vez realizar tricotomia parcial para valorar adecuadamente la extensión
quemada, en esta zona se aplica ulcoderma, citándose al paciente a curación
diariamente, o bien enviarlo a hospital de concentración. Una vez valorado el paciente y debido a que los esquemas
de reanimación, dependen del porcentaje quemado y del peso, es por ello
importante cuantificarlos. Para calcular el porcentaje de la quemada, hay que
tener presente y esto es de suma importancia, que la regla de los 9 solo
se realiza en adultos y en niños de peso mayor a 30 Kg esta técnica es
inexacta en los niños, de menor peso; por un tamaño mayor de la cabeza
y menor de las extremidades, consideramos que por el momento el esquema,
que mejores resultados no ha dado en los niños es el realizado por LUND
Y BROWDER (Fig.1), por lo que cuando se valore a un paciente quemado,
hay que tener este esquema a la mano, otro esquema del cual se menciona
es el de la regla de los 8, pero por el momento consideramos un poco complicado,
por lo que en nuestra experiencia el esquema de Lund y Browder es el más
indicado, sin olvidar que independientemente de que se utilice el manejo
es dinámico. Cuando se va a llevar reanimación con líquidos, hay
2 esquemas de reanimación que son el PARKLAND MODIFICADO Y EL GALVESTON. Antes de realizarlos hay que valorar si el paciente
es estable o inestable con relación a su edohemodinamica, ya que esto
modificara la terapia hídrica, con relación al uso de coloides (albúmina).
Para iniciar el aporte líquido en un paciente estable o sea que presenta
datos de choque, se debe conocer el peso, la SCT, el porcentaje de la
quemada y el porcentaje del SCQx. Ejem. ESQUEMA DE PARRLANDA MODIFICADO EN MENORES DE
10 Kg 3mlxkgx%Qx(harman)+requerimientos habituales(G5%) 0/10kg-100mlxk
11/20kg-50mlxk+20k-20mlxk. Lactante
de 8 kg con STC, 41; porcentaje
de Qx 31%, SCQx.12. Para sacar
la SCQx=.41x.31=.12 3x8x31=744ml
en 24 horas (hartman) la mitad se da en las primeras 8 horas y el resto
en 100x8=800 ml en 24 horas (G5%) las 16 horas, siguientes (primeras 8
horas, 372 de hartman y 400 ml.g5%, en las siguientes 16 horas (pasándose
c/8horas), 186 ml de hartman y 200 ml de g %%, continuando con este último
calculo hasta completar 48 horas, hay que aclarar que este tipo de esquemas
son dinámicos y que pueden haber variaciones de acuerdo a la evolución
clínica, de ahí el termino de terapia enzimática. Ejem.: ESQUEMA DE GALVESTON EN MAYORES DE 10 kg Lactante de 12 kg, con SCT .53, porcentaje de Qx 31%,
SCQX.16 para sacar la SCQx=.53x.31=.16
500xSCQx=5000x.16=8000ml para24 horas de hartman. (400/200/200)
2000xSCT=2000x.53=1060ml para 24 horas de G 5% (530/265/265), éstas últimas
cifras de 200 y 265 se mantienen hasta completar 48 horas, para posteriormente
continuar de acuerdo a su evolución clínica, este tipo de manejo es el
de un paciente estable, sin datos de choque, pero en el transcurso de
la rehidratación, puede presentar datos de hipoperfución como oliguria,
taquicardia, o incremento del edema, o bien por no cuantificar adecuadamente
el porcentaje de quemada, condicionado por bajo aporte de líquidos, en
este caso se puede emplear albúmina después de 24/48 horas a una dosis
de .5 a 1 grk/día c/8 horas, para lograr una mejor redistribución de líquidos
sin olvidar los exámenes como la determinación de proteínas totales. Si el paciente llega con datos francos de choque,
este se debe manejar de la manera habitual con cargas de hartman y si
el paciente ya tiene más de 8 horas de haber transcurrido el accidente
se puede emplear albúmina a dosis de 1 a 2 gr/k/ds c/8horas, sólo 2 cargas
y posteriormente continuarse con .5 a 1 gr/k c/8 horas, hasta estabilizar
al paciente. En el caso que llegara un paciente con probable quemadura
de vías aéreas, con el antecedente de encontrarse en un lugar cerrado,
además de pelo quemado, vibrisas nasales, cejas y con datos de dificultad
respiratorias, es importante tener presente que requiere intubación efectiva,
con manejo de doble esquema antimicrobiano – dicloxa/amika a dosis habituales,
así como líquidos y medidas generales. El mecanismo lesional en este tipo de eventos, es
la inhalación de productos de la combustión (la más común), inhalación
de aire recalentado, inhalación de monóxido de carbono. El manejo inicial, es detener el avance de la lesión,
al ABC, RX tórax, gasometría, etc., el uso de esteroides como en otras
patologías no esta justificado. Si llegara un paciente con quemada por corriente eléctrica,
interrogar el sitio donde ocurrió, si fue con luz de bajo o de alta tensión,
verificar la extensión de la quemada, si tiene lesión de entrada y de
salida, recordando que la lesión principal es la interna, ya que el cuerpo
es un buen conductor de corriente, dañándose en forma importante los tejidos
y eritrocitos durante el trayecto de la descarga, por lo que siempre hay
que realizar ECG, cuantificación de líquidos y dándose aporte elevado
de los mismos, puestos que se forman hemocromogenos (de la lesión musc.
Y eritrocitos), precipitándose a nivel renal y si no se eliminan causan
necrosis tubular, aplicándose las medidas para cualquier paciente en estado
critico, de acuerdo a la valoración clínica, por lo que en este tipo de
paciente hay que incrementar la diuresis en adultos de 40/50 ml/hora,
en niños hasta 5 ml Los mecanismos lesionales son producción de calor
(por el flujo eléctrico), efecto de la corriente sobre los tejidos, quemadura
por alto voltaje (cuando la corriente eléctrica salta o forma un arco,
entre 2 superficies cargadas, estas son más comunes en los sitios de flexión). Los factores asociados a la magnitud de la lesión
son amparaje, voltaje, resistencia, tipo de corriente, duración del contacto,
trayecto de la corriente por el cuerpo, lugar del contacto. En el paciente que llega con quemaduras químicas,
hay que retirar las ropas, para con ello las sustancias no continúen haciendo
efecto, realizándose lavado mecánico enérgico sin tallar, y de acuerdo
a la valoración clínica, instituir manejos ya establecidos. El mecanismo lesional por el que un determinado químico,
reacciona con tejido viable hasta causar necrosis, varia según el producto
en cuestión (acidosis, álcalis, reacciones exotérmicas), sin embargo la
vía común, es la necrosis coagulativa, con desnaturalización de las proteínas
o una competencia e inhibición metabólica de funciones celulares especificas. Este tipo de manejos que se han tratado de abordar
en forma simplista, son básicos, para poder tener un concepto muy generalizados,
del manejo inicial, sobre todo en un paciente quemado que va a requerir
manejo con líquidos, recordando también que todo paciente quemado que
rebase el 50% de extensión quemada, solo se debe calcular hasta el 50%,
puesto que sobrepasa, los cálculos de líquidos se irían muy altas, y por
ello el manejo dinámico de estos pacientes, para que de acuerdo a la respuesta
sean los cambios que se pueden establecer. Si el paciente que acude a urgencias, no entra en
criterios de internamiento, hay que realizar desbridamiento de la lesión,
cuantificar adecuadamente la extensión, aplicar después del lavado silvadene
y apositos comprensivos y valorar el envío a un servicio de especialidad
o realizar las curaciones en la unidad. En general las medidas serían uso de bloqueadores
h2, analgésicos (el que se utiliza en el servicio de urgencias del Hospital
Pediátrico Tacubaya, es la nalbufina 100 mcg/k/ds, cuando se requiere
el lavado de áreas extensas quemadas), antimicrobianos después de 48/72
horas, no en forma profiláctica, vacunación antitetánica, si las condiciones
lo permiten lo más rápidamente posible inicio de la VO, para evitar la
translocación bacteriana a nivel intestinal. En el paciente quemado el manejo tiene que ser multidisciplinario,
ya que la afectación emocional, lo puede ser aun más porque constantemente
se lo recuerdan los amigos o porque diariamente se tiene que observar
al espejo. Los nuevos planes de prevención, que se están implementando
con difusión masiva, a nivel nacional darán sus frutos, para que con ello
este tipo de accidentes, cada vez sean en menor proporción, aunque esta
es una tarea titánica en la que todos los profesionales de la salud debemos
de intervenir. Por ultimo comentaremos que se ha instituido un nuevo
plan de manejo para el paciente gran quemado, en el cual se envían a la
ciudad de Galveston, para manejo integral y realizar lo que vendaría siendo
el injerto de piel cultivada, siendo hasta el momento, un total de 8 pacientes
por el Servicio de Terapia Intensiva del Hospital Pediátrico de Tacubaya. Dr. Jesús
Carmona González |
Fig. 1 Tabla de Lund-Browder para calcular la extensión de las quemaduras: porcentaje de la superficie corporal. |